El "No" de Sánchez a las bases: ¿Qué está pasando realmente?
El Gobierno se ha plantado. A día de hoy (marzo de 2026), Pedro Sánchez ha dicho que ni hablar de usar Morón y Rota para la movida que tienen montada EE. UU. e Israel contra Irán (la famosa "Operación Furia Épica").
El mensaje oficial es simple:
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"En mi casa mando yo" (Soberanía): El Gobierno se ha agarrado al manual. Dicen que el convenio con los americanos no da libertad para ataques unilaterales. Si no hay un OK de la ONU o de la OTAN, España defiende que esas bases son de soberanía española y que no se prestan para misiones que no sigan la legalidad internacional.
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Aparcar el avión en otro lado: Esto ha tenido consecuencias reales y rápidas. Los aviones cisterna (los KC-135, que son básicamente gasolineras voladoras) han tenido que recoger sus bártulos y despegar de Sevilla y Cádiz. Ahora les toca operar desde Alemania o el Reino Unido, lo que les complica la vida porque las rutas hacia el Golfo son mucho más largas y caras.
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Todos a una en el Gobierno: Los ministros (Albares, Robles y Montero) están siguiendo el mismo guión al milímetro. Saben que este tema es de alto riesgo para la marcha de sus pactos de gobierno, así que el mensaje es único: "aquí solo apoyamos lo humanitario y lo legal".
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¿Ética o aislamiento?: Aquí está el debate. Para el Gobierno, esto es dar una lección de "liderazgo ético" y respeto al Derecho Internacional para que el Sr. Sánchez se anote unos puntitos en la internacional socialista y algunos de sus simpatizantes internacionales de dudoso posicionamiento político. Para la oposición y algunos aliados, España está quedando fatal con la OTAN y se está jugando que EE. UU. nos haga la cruz y se lleve sus bases a otro país a largo plazo. Si es Marruecos, igual de bien situado que Rota para el control del Mediterráneo, habrá que temer por Ceuta y Melilla.
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La "trampa" del cielo: Atención al matiz: aunque los aviones no puedan despegar ni repostar en las bases, el espacio aéreo sigue abierto. Es decir, los bombarderos B-1B americanos pueden cruzar nuestro cielo. Esto tiene a todo el mundo cabreado: a unos porque les parece que España ayuda "por la puerta de atrás" y a otros porque les parece que cerrar las bases es una traición a medias.