El colapso del "escudo social" y la debilidad del bloque de investidura
El resultado negativo de la votación en el Congreso sobre la convalidación del Real Decreto-ley (RDL) relativo a la prórroga de la suspensión de desahucios y el denominado escudo social —que incluía el bono eléctrico, la prohibición de interrupción de suministros de agua y luz por impagos, ayudas por la DANA e incendios, y bonificaciones para vehículos eléctricos— tiene dimensiones de terremoto político.
Solo desde la arrogancia de los socios del Gobierno, o debido a un claro error táctico, se puede entender que no hayan separado estas cuestiones. Resulta evidente que JxCat viene ahora a reconocer una equivocación que ha durado cinco años, afirmando que la prórroga de los desahucios es una medida negativa para el conjunto de la ciudadanía, y no solo para los arrendadores, con independencia del número de fincas que posean. ¿O quizá es una pataleta porque su líder prófugo sigue autoexiliado y perseguido por la Justicia Española?
Si verdaderamente cada uno de estos beneficios sociales tuviera un valor real para el Gobierno, no sería de recibo que tropezara dos veces con la misma piedra, sabiendo que presentar un bloque monolítico daría al traste con su convalidación. Este escenario evidencia una terrible debilidad y la descomposición del denominado "bloque de investidura", basado en pactos "antinatura" por intereses coyunturales.
La situación pone de manifiesto el desgaste de una izquierda carente de seriedad que, en cuanto accedió al poder, comenzó a comportarse exactamente igual que esa "casta" que pretendía difuminar. Su falta de fundamento y seriedad está provocando una caída en la intención de voto que amenaza con la práctica desaparición de estos grupúsculos, de los que el PSOE se ha aprovechado en una mezcla ideológica que solo se explica desde una ambición de poder desmesurada.
Es llamativo cómo la estrategia del "todo o nada" (los famosos decretos ómnibus) se le ha vuelto en contra al Ejecutivo. Al intentar forzar a sus socios a votar medidas que rechazan (como la protección frente a la ocupación de viviendas o la prórroga de los desahucios) mezclándolas con ayudas populares (DANA o coches eléctricos), el Gobierno se ha quedado sin nada.
La "geometría variable" se ha convertido en un bloqueo absoluto. Juntos ha dejado claro que su apoyo no es un cheque en blanco y que la defensa de la propiedad privada es ahora una línea roja infranqueable para ellos.