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El PP exige a VOX el apoyo anual a los Presupuestos para pactar.

24 febrero, 2026 127 lecturas
El PP exige a VOX el apoyo anual a los Presupuestos para pactar.

El nuevo "trato" del PP y Vox: ¿Exigencia o sentido de Estado?


Nota previa.  Por analogía con la Contra Nicarangüense (1979), se utiliza aqui el término "contra" para bautizar al gobierno español y sus socios de izquierdas y derechas separatistas como JxCat o el PNV, que se caracterizan  porque:

      • No aceptan que la derecha pueda gobernar legítimamente.
      • Usan el ruido, la coacción o el cordón sanitario para impedir acuerdos.
      • Prefieren el conflicto permanente antes que permitir una alternativa estable.

"Nos venden la moto". He estado leyendo lo que dice El País hoy sobre que Feijóo le 'exige' a Vox un cheque en blanco de cuatro años en los presupuestos a cambio de ceder en temas como el cambio climático ecologeta o la violencia doméstica. El titular ya dice por dónde van los tiros: quieren pintar a uno como un dictador y al otro como alguien que traga con todo. Es la típica estrategia de la 'contra', que no es más que la izquierda y los separatistas españoles, que tanto gusta a este Gobierno de coalición, hasta el punto de haber contraído matrimonio. (Aunque la infidelidad está acechando).

Se comportan como auténticos 'contras' cuando no aceptan el juego democrático. El ejemplo más vergonzoso lo hemos visto en la universidad vasca: por poco se lían a mamporros porque la izquierda decidió impedir un acto de Vox, que —nos guste más o menos— es un partido legal. Lo que no es tan legal es usar la violencia y la coacción con el aplauso del Gobierno central y del vasco, que al final no son más que colegas de pactos.

Si olvidamos el ruido de estos 'contras', lo que queda es un cambio de chip que ya tocaba. El PP y Vox se han dado cuenta de que no pueden estar tirándose los trastos a la cabeza cada vez que hay que aprobar el gasto de un euro. Se han sentado a hablar —no a imponer— partiendo de una base que al Gobierno de coalición se le ha olvidado: que España está por encima de las movidas internas de los partidos. Los políticos solo sirven si le sirven al ciudadano.

Este 'giro' es, en el fondo, un ejercicio de responsabilidad. Es decir: 'Vale, no pensamos igual en todo, pero vamos a centrarnos en lo que importa para que el país funcione'. Y eso, aunque a algunos medios les escueza porque no encaja en su guion del 'fin del mundo', es lo que se espera de una alternativa seria que no dependa de quienes quieren trocear el país como ya intentaron en el pasado.

A la Contra,  es decir, el Gobierno y  sus socios de izquierdas y separatistas les escuece esta estrategia. Es normal: son expertos en retorcer resultados electorales con pactos inconfesables, a veces inconstitucionales o con grupos de origen infame. Por eso, cuando dos partidos legítimos pactan pensando en el interés general, los cimientos de su poder precario tiemblan. Solo hay que ver a Rufián hace unos días, intentando asustar con fantasías de una 'derecha salvaje'. No es miedo a la derecha, es miedo a perder su sillón en la élite madrileña del Congreso. Su naturaleza es ser 'contra': contrarios a la verdad y contrarios a la solidaridad."