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Líbano ante el riesgo de guerra civil

16 abril, 2026 37 lecturas
Líbano ante el riesgo de guerra civil

¿Quién ejerce el poder en el Líbano? Estado Libanés y Hezbolá una soberania dividida

El poder formal

El Estado libanés dispone de una estructura institucional plenamente reconocida en el plano internacional. En la actualidad, el país cuenta con un gobierno constitucional encabezado por el presidente Joseph Aoun y el primer ministro Najib Mikati. Desde el punto de vista jurídico y diplomático, este gobierno representa al Líbano ante la comunidad internacional y es el único sujeto legitimado para suscribir acuerdos, negociar ceses de hostilidades o solicitar asistencia exterior.  Los objetivos inmediatos del gobierno oficial son:

  • Reafirmar la soberanía territorial del Estado.
  • Recuperar la estabilidad económica y financiera.
  • Aplicar la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, que establece que únicamente el ejército libanés debe ejercer el control armado en el sur del país.

Ahora bien, esta autoridad  es meramente formal porque se enfrenta a una limitación real: la debilidad militar, institucional y económica del Estado, que reduce su capacidad efectiva para imponer decisiones estratégicas en todo el territorio.

El otro poder real: Hezbolá

Hezbolá  es un acto peculliar en Líbano, por su naturaleza mixta: participa en el sistema institucional pero con un verdadero ejército autónomo.

Hezbolá dispone de representación parlamentaria y alianzas políticas internas. Mantiene una estructura militar independiente, dotada de armamento y logística propios. Cuenta con apoyo financiero y estratégico procedente de Irán. Desarrolla redes de asistencia social, sanitaria y educativa en determinados territorios, supliendo carencias estatales.

Es un verdadero “poder paralelo” o “Estado dentro del Estado”, porque ejerce funciones del Estado sin estar sometido a él.

El apoyo social a Hezbolá

La posición del pueblo libanés no es uniforme porque depende de factores como el territorio, la religión y la capacidad económica.

a) Apoyo derivado de atención asistencial
Existen territorios donde el Estado tiene poca presencia y Hezbolá presta la ayuda asistencial que aquel omite, ello lógicamente, conduce a un respaldo político de la población.

b) Tolerancia por debilidad material
El Estado es incapaz de desarmar a Hezbolá sin provocar una guerra civil. Por ello se ve obligado a concesiones que implican una degradación clara de la soberanía.

c) Sectores abiertamente opuestos a la dualidad
Existen importantes grupos políticos y de la ciudadanía que están abiertamente en contra de la autonomía militar de Hezbolá, al considerar que constituye el origen principal de los conflictos internos y externos.

La situación actual 

Tras la agresión reciente de Israel, la tensión entre el Estado libanés y Hezbolá ha aumentado. A fin de que en el exterior el Líbano no sea considerado un actor beligerante, el presidente Joseph Aoun ha intentado desmarcarse de la posición militar de Hezbolá, pero éste partido limita la capacidad del Estado para  su control y mantiene la intensidad de las hostilidades.

La cuestión de los acuerdos de paz

Cuando se  oye hablar de conversaciones con “los líderes libaneses”, se hace referencia al gobierno oficial del Estado libanés, como único interlocutor válido en el contexto internacional. Pero la cruda realidad es que cualquier acuerdo que pueda sonar a desarme de Hezbolá, o restricción de su capacidad militar será imposible sin la autotización de los países que lo financian, en particular Irán.

Por su parte, Israel ha planteado en diversas ocasiones objetivos que exceden el mero desarme y se orientan hacia la neutralización operativa completa del grupo.